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Migrante es, por definición, todo aquel que se traslada fuera de su país, de manera temporal o permanente. Y aunque las causas pueden ser muchas, por lo general los migrantes optan por abandonar su tierra muy en contra de su voluntad, bien sea por escapar de una situación política inestable, por estar sus vidas en peligro, por desastres naturales, etc.

A lo largo de los años hemos visto grandes movimientos migrantes, la mayoría de ellos por guerra, como en Siria, o por razones políticas como en Venezuela, las dos mayores migraciones de las que se tenga memoria.

Esto ha creado el paradigma del migrante como ser vulnerable, sin oportunidades, que requiere de la mano del mundo. Esto, aunque cierto en gran medida, solapa un hecho indiscutible: los migrantes, por necesidad, son emprendedores por convicción.

El huir de la tierra natal es escapar de la zona de confort. Esto debe verse como la oportunidad de comenzar a diseñar un futuro diferente al que quedó atrás. Mirar al frente, aprender y triunfar.

El falso espejo del migrante.

El migrante puede optar por lamentarse del pasado, y condenarse a vivirlo, o aprovechar este momento para avanzar. Tiene una ventaja sobre cualquier otra persona: después de lo vivido sólo le queda ir hacia arriba.

Tomemos por ejemplo a los Estados Unidos, hoy la mayor potencia comercial del mundo y considerado un ejemplo de emprendimiento. A pesar de todo el nacionalismo desplegado por algunos extremistas, esta nación es, en realidad, una nación de migrantes.

Veamos: Albert Einstein era Alemán y escapó a Estados Unidos huyendo del nazismo, Sergey Brin, cofundador de Google, era de origen ruso, abandonando su país para buscar nuevos horizontes. Isabel Allende tuvo que escapar de un Chile bajo la bota de Pinochet, radicándose en Venezuela y luego en Estados Unidos. YouTube fue creado por Steve Chen, un joven taiwanés y Jawed Karim, de Alemania del Este, ambos ahora ciudadanos norteamericanos.

La lista es inmensa y si alguno cree que para ellos fue sencillo comenzar en un país extraño, la respuesta es no, no fue sencillo. Ni siquiera para el muy famoso Arnold Schwarzenegger un migrante austriaco que llegó a Estados Unidos sin dinero en los bolsillos y acabó siendo un exitoso actor y gobernador de California.

Así que cuando te veas en el espejo del migrante no te veas como una persona sin futuro, condenada a una vida sin esperanzas. Al contrario, son millones los migrantes que se han convertido en emprendedores con igual o mayor éxito que los naturales.

Y es que un migrante tiene una ventaja que no posee los nacidos en el país donde se encuentran: están más dispuestos a intentar, aprender y triunfar.

El migrante: el secreto mejor guardado del éxito de las naciones.

En un estudio de Ashoka Hello Center y del Instituto de Emprendimiento de la Escuela de Negocios ESADE demostraron que el concepto de migrante como entes pasivos y ansiosos de compasión es por completo falso.

Tomemos el caso de un estudio realizado en 2011 sobre las 500 empresas más potentes de Estados Unidos. Este estudio demostró que el 40% de estas empresas habían sido fundadas por migrantes o sus hijos. Tomando en cuenta que el número de migrantes siempre es muy inferior al de nacidos en este país, esta proporción es, a todas vistas, extraordinaria.

Y si esto no es suficiente para que tú, como migrante comprendas que esta condición te da la oportunidad de hacer lo que otros ni siquiera intentan, entonces te compartiré los resultados de un estudio realizado en 2016 por la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard el cual concluyó que “los inmigrantes en Estados Unidos no solo arrancan más negocios que los empresarios nativos, sino que sus empresas también tienen más probabilidades de alcanzar el éxito y de sobrevivir más tiempo”.

“Puedes dejar que una situación desafortunada te defina y hacerte la víctima o puedes superar esa mala experiencia y ayudar a otros en una situación similar a evitarla”, opina Kwiri Yang, una joven de Corea del Sur que tuvo que mudarse a Estados Unidos fundando su primera empresa a los 16. Ahora se dedica a ayudar a migrantes en California.

Conclusiones.

Como hemos visto, está claro que “migrantes” no es igual a fracaso. Al contrario. Son demasiados los ejemplos de cómo un extranjero puede hacer carrera y fortuna en el país donde tuvo que migrar.

Pero ¿cómo lo lograron? Primero, no se ahogaron en autocompasión. Segundo, comenzaron con cualquier actividad que les permitiera estabilizarse. Es decir, flexibilizaron sus expectativas, pero mantuvieron el objetivo de surgir. Tercero, y esto es uno de los puntos más importantes: se reinventaron. No se conformaron con ser lo que eran antes de migrar, sino que se adaptaron a la nueva situación y le sacaron ventaja. Cuarto, aprendieron aptitudes y actitudes nuevas. Comprendieron que el conocimiento es algo dinámico que nunca pueden dejar inmóvil so pena de extinguirse como los dinosaurios.

Y quinto, confiaron en sí mismo. Se arriesgaron y lucharon. Y cómo ves, los números apoyan más a los migrantes emprendedores que a los naturales. No desaproveches esta oportunidad. Total, solo te queda ir hacia arriba.

Post Author: Marietta Méndez León

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